sábado, 11 de marzo de 2017

La modulación sensorial en el autismo (II)

Continuamos con la publicación sobre la modulación sensorial (si quieres leer la primera parte puedes pinchar aquí).

En la primera parte, hablábamos de los tipos de alteraciones de la modulación sensorial (hiperresponsividad, hiporresponsividad y búsqueda sensorial) y como Ornitz indicaba que se dan como respuesta a estímulos visuales, auditivos, táctiles y vestibulares. 

Vamos ahora a categorizar los tres tipos de trastornos en función del estímulo que los origina (Martínez Sanchís, 2015).

*Estímulos visuales: encontraremos personas con autismo que evitan las luces brillantes, otras que son capaces de mirar fijamente estímulos luminosos intensos o que miran detenidamente objetos.

*Nivel vestibular-propioceptivo: numerosas personas con CEA son hiporresponsivas y buscan ese tipo de estimulación girando sobre sí mismas, chocando contra otras o balaceándose (se proporcionarían la "dieta estimular que necesitan").

*Estimulación táctil: es frecuente encontrar hiperresponvidad frente a ciertas situaciones estimulares cotidianas como ducharse, cortarse las uñas, ser tocados o entrar en contacto con determinadas texturas, puede originar problemas de conducta y ansiedad.

*En cuanto al sabor y al olfato, los problemas se relacionan no solamente con la modulación (aversión y naúsea frente a sabores y olores neutros) sino con la identificación que empeora con la edad. 

*En lo relacionado con los estímulos auditivos, se han detectado casos de hiperresponsiviidad a sonidos neutros frente a hiporresponsividad a estímulos auditivos lingüísticos.

Las personas con autismo no solamente experimentan un procesamiento sensorial diferente respecto al resto de la población en uno o varios canales sensoriales (hiporresponsividad, hiperresponsividad o búsqueda sensorial), sino que frecuentemente hallan dificultades para integrar de forma adecuada la información proviniente de distintos sistemas sensoriales. Esta cuestión, tiene una repercusión directa sobre el lenguaje y la comunicación, puesto que la correcta percepción del lenguaje implica la integración de señales tanto auditivas como visuales.

¿Y cómo influye en el día a día (déficits sociales) de la persona con autismo esta problemática sensorial?

Martínez Sanchís (2015) refleja que autores como Donellan han recogido testimonios de primera mano sobre como estas anomálías sensoriales  contribuyen a las dificultades en el ámbito social de las personas dentro del espectro del autismo.

Los problemas sensoriomotores expuestos con anterioridad a una edad temprana suponen una disrupción de la organización y la regulación, no solamente de la percepción y de la acción sino también del lenguaje, el pensamiento, la emoción o la memoria.

En el espectro del autismo, la problemática en la discriminación y modulación sensorial (que existe en otras condiciones del neurodesarrollo), está magnificada en términos de cantidad, calidad, intensidad y frecuencia y tiene consecuencias para su aprendizaje y participación en actividades cotidianas.

Por ejemplo:

*Personas con autismo que no son capaces de comprender correctamente las palabras cuando establecen contacto ocular y para poder hacerlo dejan de mirarlo a la cara.

*Personas que les es difícil hablar a la vez que caminan.

*Personas que experimentan los sonidos y las imágenes de su mundo como dolorosamente intensos.

En muchas ocasiones, desgraciadamente, se producen finalmente interpretaciones erróneas de conductas que no son intencionales, sino secundarias a un perfil sensoriomotor anómalo por parte de las personas "normotípicas" que se relacionan con las personas con autismo, contribuyendo a empeorar y entorpecer su ejecución social (por ejemplo: una niña que no responde a una pregunta porque el murmullo de la clase le resulta molesto). 


Si tenemos estas cuestiones en cuenta, es muy probable que nuestra respuesta en los diferentes contextos (educativo, familiar etc.) podamos ajustarla a las peculiaridades del procesamiento sensorial de las personas con autismo.

En cuanto a la elaboración de los perfiles sensoriales, dos opciones fundamentales: uno de ellos el “Perfil Sensorial 2” de W. Dunn, dirigido a edades entre los 3 y los 14 años y por otro lado el “Arco Iris” y el “Paraguas” sensorial de O. Bogdashina (está recogido en la publicación que tienes aquí).

Esta ha sido un resumen básico sobre la modulación sensorial. Espero que os haya gustado la publicación. 

Bibliografía

Martínez Sanchís S. Papel de la corteza prefrontal en los problemas sensoriales de los niños con trastornos del espectro autista y su implicación en los aspectos sociales. Rev. Neurol. 2015 (Supl. 1): s19-24

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