viernes, 22 de septiembre de 2017

Construyendo confianza



Ya he escrito en el blog en varias ocasiones sobre el maravilloso libro Uniquely Human de Barry Prizant (si quieres saber más sobre él puedes pinchar aquí) al ser una obra que invita a la reflexión sobre la práctica educativa y la convivencia con las personas con autismo.

En uno de los capítulos del libro “Trust, fear and control” (Confianza, miedo y control) habla de cómo construir relaciones de confianza con el alumnado con autismo a través de la historia de Jonah, un chico que estaba teniendo serias dificultades para comenzar la “middle school” (algo parecido a la ESO en Estados Unidos) y que estaba viviendo una situación incómoda con sus compañeros y compañeras y con el profesorado.

Jonah, era un chico brillante que había tenido una escolarización exitosa en la Primaria norteamericana. Cuando habló con Prizant, en la calidad este último de consultor de su escuela, le confesó que se sentía habitualmente triste. Al chico no le gustaban sus profesores y sus compañeros, que antes parecían disfrutar conversando con él sobre temas de su interés (dinosaurios, beisbol y videojuegos), ya no lo hacían.

En la conversación, Prizant le pregunta a Jonah si existe alguien en el colegio en el que pueda confiar y que condiciones debería cumplir alguien para que confiara en él. El chico le contestó que debía conocerle durante un año, que visitara por lo menos cuatro veces su casa y que él le devolviera la visita al menos cuatro veces a la suya.

Para el autor, hay muchas personas dentro del espectro del autismo a las que les es difícil establecer confianza y por lo tanto forjar relaciones. El construir esas relaciones, en opinión de Prizant, es la clave para ayudar a las personas con autismo hacer frente a un mundo que perciben confuso, impredecible y abrumador. Muchas personas con autismo experimentan habitualmente malentendidos: malinterpretan las acciones de otros y su propio comportamiento es frecuentemente malentendido por sus iguales, por el profesorado, por personas que no conocen, incluso por sus personas más cercanas.

Cuantas más veces sucedan malentendidos, menos confiará la persona con autismo en el resto de personas y más evitará el contacto con su contexto social, pensando en muchas ocasiones ¿para qué lo voy a intentar? En momentos de cambio, como los de el paso de la Primaria al Instituto, por ejemplo, donde el día a día implica muchos cambios y las relaciones se convierten en más complejas para el alumnado con autismo es complicado saber en quién debe confiar. 

Por esta  razón es esencial, según Prizant, que las personas con las que comparten sus vidas (familias, educadores, iguales…) realicen un esfuerzo extra para construir relaciones. Más allá de demandar que la persona con autismo cambie, debemos cambiar primero las personas que las rodeamos. Cuando nosotros realicemos ese cambio, la persona con autismo cambiará. Muy a menudo sucede lo contrario: las personas que rodean a la persona con autismo contribuyen –en muchas ocasiones involuntariamente- a incrementar la ansiedad y el miedo en vez de a aliviar el estrés.

Al enviar continuamente el mensaje de que “debes cambiar” a la persona con autismo, según este autor le estamos transmitiendo inconscientemente el mensaje de que “No lo estás haciendo bien y estás fastidiando”. El chico o la chica con autismo no puede confiar en otras personas que no le ofrecen comprensión y apoyo y no confiará en que el mundo y el contexto que le rodea es seguro para él o para ella. El resultado al final, será el incremento de la ansiedad.

Ahora llega un momento de suma importancia ¿cómo podemos ayudar a las personas con autismo a fomentar la confianza en sus relaciones?  Aquí van algunas ideas.

*Reconocer los intentos de comunicar. Uno de los núcleos centrales de las relaciones de confianza es sentir que la otra persona te escucha. Aunque la gente con autismo a menudo se comunique sin hablar o, cuando lo hace, utilice maneras idiosincráticas de  lenguaje, es crucial para los que le rodean que se esfuercen en escuchar, reconociendo y  cuando sea posible, respondiendo a sus intentos comunicativos. Frecuentemente requiere gran paciencia. Y puede ser la base para un tipo de progreso que de otra manera no podría ocurrir.

*Poner en práctica el control compartido para construir la autodeterminación. Pensemos en el matrimonio. Si un cónyuge siente que el otro esta constantemente siendo “el jefe” o “la jefa” de la situación, dirigiendo a la otra persona, la víctima es la confianza. En lugar de imponer un control externo, es esencial ofrecer opciones, para darle a la persona con autismo voz en la planificación de agendas, actividades y otros aspectos significativos de su vida. Cuando te sientes respetado y sientes que tienes el poder sobre tu propia vida, también tienes más confianza en la gente que te rodea.

*Reconocer los estados emocionales individuales. Cuando las personas con autismo se sienten emocionalmente desreguladas, en ocasiones recurren a comportamientos que perecen inapropiados o disruptivos. En vez de culparles, debemos calmarnos y preguntarnos a nosotros mismos ¿Por qué esta persona se siente así? y ¿qué puedo hacer para reducir su ansiedad? Si respondemos adecuadamente, aliviaremos ese estrés exacerbado y a la vez construiremos confianza.

*Ser fiable y claro. Las personas con autismo pueden encontrar las situaciones sociales confusas y pueden encontrar dificultades para leer los matices de los comportamientos de las otras personas en estas situaciones. Necesitamos tomarnos el tiempo y hacer el esfuerzo de explicar las reglas y expectativas sociales y explicar porque existen. Si esto no es suficiente, podemos escribir las normas, especialmente para las personas que tienen un buen nivel lingüístico. Si las normas no tienen sentido para el individuo con autismo, puede sentirse molesto y no respetarlas. Sin embargo, cuando nos tomamos un tiempo para discutir con la persona con autismo por qué existen las normas y qué esperamos las personas al seguirlas, estamos mostrando respeto. Cuando clarificamos nuestras intenciones y somos coherentes, estamos ayudando a inculcar el sentido de la confianza.

Para las personas con autismo el mundo no es predecible, por eso es tan importante generar confianza. Hasta aquí la reflexión de hoy que espero os haya gustado.

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