sábado, 22 de abril de 2017

¿Qué son las historias sociales y cómo escribirlas? (Writing social stories)

Writing Social Stories
Carol Gray
Editorial: Future Horizons
Año: 2000


Desde que fueran introducidas por Carol Gray en 1991, las historias sociales han sido un procedimiento extensamente empleado en la intervención educativa para el logro de objetivos en el área social, comunicativa y conductual en relación con las personas con autismo y ha ido evolucionando su concepto y definición.

Como proceso, consisten en una forma de respetar y considerar la perspectiva de la persona con autismo y como producto final, se convierten en una breve historia que describe una situación en términos de claves sociales relevantes y respuestas apropiadas cuya finalidad es ayudar a la persona con autismo a comprender mejor el mundo social. Por ello, por una parte refuerzan el comportamiento “prosocial” (situaciones que le son difíciles de entender a la persona con autismo) y por otra parte deben servir para reconocer el éxito de la persona con autismo. En concreto, Gray recomienda que al menos la mitad de ellas deberían reforzar positivamente lo que el niño está haciendo bien y de hecho, plantea que la primera historia social se dedique a una situación normalmente exitosa y no problemática para el niño o niña.

El diseño de una historia social está basado en las fortalezas de la persona con autismo (procesamiento visual y su necesidad de anticipación y adhesión a reglas) y su implementación sigue varios pasos:

En primer lugar, se determina la situación que se desea abordar y se recoge información detallada llegando incluso a realizarse, si es necesario,  análisis funcional de la conducta.

En segundo lugar, se desarrolla, siguiendo un estilo y formato que ha ido evolucionando con el tiempo, y se sugiere que la historia sea breve (de cuatro a seis oraciones), escrita en un lenguaje apropiado al nivel del niño o niña y, de carácter flexible, en primera persona (desde la perspectiva del niño o niña), aunque también puede utilizarse la tercera para adolescentes o personas adultas. Por último, es recomendable el uso de términos positivos (qué hay que hacer, pensar etc. en vez de a lo que no hay que hacer).

En la versión del libro que estamos reseñando (2000), Gray recoge que la historia social debería estar constituida por frases básicas (descriptivas, de perspectiva -referidas a estados internos de la persona como por ejemplo como sentimientos, creencias etc.-, directivas, afirmativas y parciales -frases inconclusas que nos animan a llegar al siguiente paso por ejemplo "mi profesora posiblemente se sentirá _____ si estoy bien sentada en su clase") y adicionales (de control, cooperativas y combinaciones de frases). De acuerdo con la última propuesta de la autora (2015), la historia social debería estar constituida los siguientes tipos de frases:

– Descriptivas: identifican el contexto y las personas implicadas en la situación.

– Directivas: guían el comportamiento hacia la conducta adecuada.

– Cooperativas: expresan lo que los demás pueden hacer para ayudar (por ejemplo, sugerir una respuesta, proporcionar una estrategia de regulación al protagonista de la historia, etc.).

– Afirmativas: resúmenes que enfatizan el significado de lo que se pretende transmitir.

– De control: remiten a estrategias personales para remarcar la información.

En cuanto a la ratio de frases, se propone el uso de una frase directiva por cada dos a cinco frases descriptivas o de perspectiva. Sin embargo, la investigación señala que aquellas historias que se desvían de esta proporción e incluyen más oraciones directivas obtienen mejores resultados (Baixauli-Fortea y otros, 2017). Además, la historia puede ilustrarse con fotos o dibujos y utilizar recursos multimedia como programas informáticos o tabletas.

En relación a los resultados en investigaciones sobre historias sociales, se han realizado diversas revisiones descriptivas y metaanálisis (conjunto de herramientas estadísticas, que son útiles para sintetizar los datos de una colección de estudios). Estos trabajos presentan limitaciones en el rigor metodológico, por lo que las historias sociales pueden considerarse una práctica prometedora pero todavía no concluyente.

Aun así, se ha determinado que son más efectivas cuando se tienen en cuenta los siguientes aspectos:

*Las historias están ilustradas.


*Son leídas inmediatamente antes de la situación por el propio niño o niña, que debe tener suficientes habilidades verbales.

*Tienen como objetivo la reducción de conductas inapropiadas y no tanto la enseñanza de habilidades de comunicación social.

*Se comprueba la comprensión de la historia en forma de preguntas o checklists.

Por último, un aspecto esencial es la motivación para seguir las indicaciones de la historia social, por lo que en algunos casos necesitaremos incluir estrategias que tengan en cuenta este factor.

Nada más por hoy. Un breve repaso a las historias sociales que espero os haya sido útil.

Bibliografía

*Baixauli-Fortea I, Roselló-Miranda B, Berenguer-Forner C, Colomer-Diago C, Grau-Sevilla MD. Intervenciones para promover la comunicación social en niños con trastornos del espectro autista. Rev Neurol 2017; 64 (Supl 1): S39-44.

*Gray C. The new social story book: revised and expanded 15th anniversary edition. Arlington, VA: Future Horizons; 2015.


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