sábado, 30 de abril de 2016

"Matar a un ruiseñor": Boo Radley y el autismo

Una de mis novelas favoritas es "Matar a un ruiseñor" de Harper Lee, considerada como un canto contra el racismo, pero haciendo un análisis un poco más pronfundo, en mi opinión, aborda un tema aún más universal: la lucha contra cualquier discriminación.

No hace mucho, volví a ver la película y me asaltó una duda que no se me había planteado hace años en el primer visionado, ni en la lectura del libro: al fijarme en la descripción que se hace de uno de los personajes de la historia, Arthur "Boo" Radley y en su comportamiento pensé: ¿sería "Boo" una persona con autismo? Tras consultar diversas fuentes en internet, me di cuenta de que no estaba desencaminado ya que, en el mundo anglosajón, había múltiples discusiones en forma de foros, artículos, capítulos de libros, sobre si la figura de este personaje se asocia al espectro del autismo (si quieres ver un ejemplo pincha Aquí).

La visión literaria y cinematográfica de Boo y de su autismo muestra dos caras: inicialmente se le presenta como alguien fantasmal, oscuro, desconocido, incluso agresivo... cuestión lógica porque la novela describe la vida en un pueblo del sur de América, a través de los ojos de una niña y esa era la visión que en aquella época se tenía de cualquier persona diferente, independientemente de su raza, condición etc. Pero, finalmente, la novela acaba convirtiendole en héroe (y no contaré más), demostrando lo equivocado de la imagen inicial que de Arthur Radley se trasladaba.

El planteamiento anterior me llevó a una reflexión: la historia de "Boo" es,  de alguna manera, un paralelismo con lo que sucede en la vida real, manifestado en forma de un proceso que las personas "neurotípicas" solemos realizar cuando nos acercamos al espectro del autismo: desde una visión inicial en ocasiones descabellada, llena de estereotipos oscuros alejados de la realidad (afortunadamente cada vez en menor medida gracias a la difusión de asociaciones, familias, profesionales,...) a la luz que, día a día, nos brindan las personas con autismo. Por eso espero que el bueno de "Boo" se convierta, como para mí, en uno de vuestros héroes.

Os dejo con una de mis escenas favoritas de la película, con dos gigantes como Robert Duvall y Gregory Peck.

"Jean Louise, te presento al señor Arthur Radley. Creo que él ya te conoce"



 

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